domingo, 10 de noviembre de 2013

La desigualdad

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El Nobel de Economía Stiglitz es uno de los científicos sociales que han situado a la desigualdad en el frontispicio de sus reflexiones. En uno de sus últimos trabajos destaca que a los desastres naturales, terremotos, inundaciones, huracanes, tsunamis… hay que añadir al menos otro provocado por el hombre: la desigualdad. “Ignorar deliberadamente las lecciones del pasado es un acto criminal”, dice. Todo modelo de desarrollo que no aborde la tendencia global a una desigualdad exponencial en el seno de los países acabará enfrentándose a una crisis de legitimidad.
Otros dos premios Nobel de Economía, Robert Shiller y George Akerlof (marido de la flamante próxima presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, una de las personas con más poder en el planeta: pone precio al dinero), dicen que el concepto de igualdad no solía figurar en los análisis económicos: “La teoría económica siempre lo ha arrinconado. Basta mirar los libros de texto. Aunque algunos mencionan la equidad, normalmente la relegan a figurar al final de algún capítulo, e incluso del libro (…). Hablar de equidad con algunos economistas equivale a eructar en una cena de gala: sencillamente no se hace” (Animal spirits. Editorial Gestión, 2000).

La gente opina que las reglas políticas han beneficiado a los de arriba
La igualdad ha formado históricamente parte del ADN de los partidos socialdemócratas. Por motivos sociales. La novedad que aporta el documento de laConferencia Política del PSOE (Ganarse el futuro) es que asume la teoría de los últimos estudios del FMI y de economistas de moda como Enmanuel Sáez y Thomas Piketty, que destacan que sin un cierto grado de igualdad (de oportunidades y de resultados, de rentas y patrimonios) no se pueden conseguir la eficacia económica y el crecimiento para crear empleo.
La mayor dificultad para el PSOE es cómo ser creíble en la contención de esa lacra que ha hecho de España uno de los países más desiguales de Europa, junto a Portugal, Bulgaria y Letonia. Si se repasa lo ocurrido en los 37 años de democracia española en relación con la evolución de la desigualdad, hay dos etapas diferenciadas: durante los años de UCD (los salarios subían más que la inflación) y los socialistas de Felipe González (se universalizó la protección social y el Estado del bienestar), la desigualdad se redujo con más o menos ahínco. A partir de 1996 (las dos legislaturas de Aznar y las de Zapatero), la desigualdad aumenta porque se distribuyen peor los frutos de ese largo ciclo de crecimiento económico de 14 años y medio. En este aspecto, el PSOE tiene que hacer un profundo acto de contricción.
¿A qué se debe el incremento de la desigualdad? No solo, como dicen los tecnócratas, a la globalización y a la multiplicación del uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Muchos países se han abierto y se han digitalizado tanto como España y no son tan desiguales. Juegan un papel igual de significativo en la conformación de la renta las instituciones políticas, las regulaciones públicas, la relevancia de los impuestos, así como las normas sociales (la legislación del mercado de trabajo). A todas ellas dedica espacioGanarse el futuro, con especial énfasis en una reforma fiscal progresiva. Los filósofos materialistas, desde Platón y Aristóteles, pasando por economistas como Adam Smith, Jeremy Bentham, David Ricardo, John Stuart Mill, Marx, Alfred Marshall o Keynes, han escrito a favor de la fiscalidad progresiva. Incluso Milton Friedman inventó el impuesto negativo de la renta. Los impuestos son civilización: en vista de los niveles de gasto que hay que financiar, elegir recaudar menos entre las rentas altas exige recaudar más entre las rentas más bajas. Dadas las tesis de Zapatero (“bajar los impuestos es de izquierdas” o la redistribución se hace a través de los gastos pero no de los ingresos), el nuevo PSOE, sea quien sea el que lo lidere, habrá de hacer un esfuerzo para recuperar la fiabilidad entre la ciudadanía, tan deteriorada.
Las percepciones de injusticia afectan al comportamiento de la gente, que opina que las reglas políticas del juego han beneficiado directamente a los de arriba, garantizando que tengan una voz desproporcionada. Las protestas no se deben tanto a la dureza de las circunstancias económicas de la época como a la forma desigual en que se han visto afectados los distintos segmentos de la sociedad.
La periodista del Financial Times Gillian Tett ha escrito que a veces lo más importante es aquello de lo que no se quiere hablar. A veces, los silencios ayudan a reproducir un sistema y una estructura de poder a lo largo del tiempo. En las recientes memorias de Aznar (El compromiso del poder. Editorial Planeta) o en el programa electoral del PP (Súmate al cambio) apenas hay referencias, casi retóricas, a la igualdad de oportunidades, y ninguna a la tendencia a una cierta igualdad de resultados. Pero esta última tiene su importancia: a los niños que crecen en la pobreza, situación tan común hoy, les resulta mucho más difícil obtener una buena educación que a los niños que se educan en un entorno más acomodado y con más apoyo. La desigualdad arruina tanto las aspiraciones como los logros.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Retrasando el reloj democrático

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JESUS MARAÑA


Infolibre

LA MALA EDUCACIÓN

La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), eufemismo que esconde la sonora Ley Wert, continúa su tramitación en el Senado. El hecho de que esta ley haya logrado poner de acuerdo en su contra a profesores, alumnos, asociaciones de padres y a toda la oposición podría sugerir la posibilidad de que en la cámara alta el PP flexibilizara los puntos más polémicos, todos los que a juicio de los especialistas suponen una vuelta al pasado y un empujón a la desigualdadEl PP prepara una enmienda, pero no en ese sentido sino precisamente en el contrario. No solo desaparece Educación para la Ciudadanía; no solo se recupera la Religión como asignatura evaluable y que cuenta a la hora de solicitar becas, como ocurría en los años noventa con la LOGSE. La enmienda del PP pretende dar gusto a la jerarquía eclesiástica incluyendo la Religión en la oferta de asignaturas obligatorias en Bachillerato. Sostienen los obispos que esa obligatoriedad quedó establecida en los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede firmados el 3 de enero de 1979. Ni los Gobiernos del PSOE ni los del PP han denunciado hasta ahora esos Acuerdos que ya cumplen 35 años y que fueron rubricados sospechosamente a los seis días de promulgarse la Constitución, cuyo artículo 16 establece un Estado aconfesional.

LOS DERECHOS DE LA MUJER

El Gobierno mantiene su intención de aprobar una nueva ley del aborto que acabará con la actual ley de plazos para la interrupción del embarazo y la sustituirá por el sistema de supuestos de los años ochenta. Además, todas las menores, sin excepción, necesitarán el permiso expreso de sus padres o tutores para abortar. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha respondido a las protestas de todos los grupos de izquierda, organizaciones de mujeres e informes médicos con el anuncio de que su intención es suprimir también el derecho al aborto en el supuesto de malformación del feto, salvo casos “muy graves”. Vuelven los tiempos del aborto clandestino, de la persecución y cárcel para los médicos abortistas y del riesgo para la salud de las mujeres, a quienes la nueva ley convertirá en europeas “de segunda”.

EL EXILIO LABORAL

Un paro superior al 26%, que supera el 50% entre los jóvenes, provoca movimientos migratorios que nos retrotraen también a épocas muy lejanas. Pese a que la población española, como ocurre con otros países mediterráneos, es mucho más sedentaria que la del centro y norte de Europa, en los últimos dos años y especialmente en los últimos meses está disparándose la emigración. Lo reflejan las estadísticas de población, aunque todavía de forma incipiente. La ola migratoria que desplazó en los años sesenta a dos millones de españoles acabó en 1974 y ni siquiera en los años de la crisis de 1993 a 1997, cuando se alcanzó un 24% de paro, hubo amago de repetición. Al contrario. Desde finales de los noventa, coincidiendo con el ciclo de crecimiento y con el boom inmobiliario, se calcula que España ha recibido a más de seis millones de inmigrantes (para quedarse o de paso hacia otros destinos).Sólo desde 2012 son más los que se van que los que vienen y de hecho miles de inmigrantes que ya habían obtenido la nacionalidad española han regresado a sus países de origen al perder sus trabajos, por precarios que fueran. Organismos internacionales como la OCDE, departamentos de la propia Comisión Europea (como el de Empleo y Asuntos Sociales) y expertos de distintas disciplinas han advertido delprofundo retroceso que las medidas de ‘austericidio’ van a provocar en los países más duramente castigados. La devaluación salarial como única receta para mejorar la competitividad no ha demostrado que sea útil, salvo para aumentar rápidamente la desigualdad. Lo que sí está demostrado es que los recortes en educación e investigación tienen una incidencia negativa y directa en el PIB.

LA POLÍTICA ANTITERRORISTA

Desde la sentencia del Tribunal de Estrasburgo que tumba la llamada ‘doctrina Parot’ por haber aplicado una ley de forma retroactiva en contra del Convenio Europeo de Derechos Humanos, se ha reproducido una tensión sobre política antiterrorista aparentemente superada. Este domingo, 27 de octubre, parecía que los relojes no se habían atrasado una hora sino más de seis años, hasta el 10 de marzo de 2007. Desde la misma Plaza de Colón, Mariano Rajoy acusó aquel día al Gobierno de Zapatero de “ceder” ante ETA, de “humillar” a las víctimas, de “engañar” a los ciudadanos... Este último domingo se escucharonidénticos reproches, esta vez dirigidos a quien entonces los pronunciaba y los agitaba.

Son solo cuatro ejemplos, cabrían unos cuantos más. Desde la sumisión que el Gobierno está mostrando ante la violación por parte de Estados Unidos de las comunicaciones de ciudadanos y dirigentes españoles hasta el hecho de que miembros de partidos ultraderechistas lancenamenazas violentas contra medios y periodistas independientes y ejecuten costosos ataques para silenciarlos.

España está retrasando el reloj democrático, y no es por culpa del otoño.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Es un escándalo

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DAVID TORRES

Público


30oct 2013
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En este país nunca falta un buen motivo para citar al capitán Renault deCasablanca en ese momento mítico en que, en medio del casino de Rick, recogía las ganancias al tiempo que exclamaba: “Qué escándalo, qué escándalo, he descubierto que aquí se juega”. El otro día lo citaba Juan Carlos Escudier a propósito de la fingida sorpresa de nuestros mandamases al enterarse del espionaje de la Casa Blanca (por favor, no confundir con la película, aunque las dos son made in USA). También podría usarse en relación con el caso Bárcenas, el caso Urdangarín, el caso de los ERES andaluces y prácticamente cualquier caso que se les ocurra. Vamos, que, para ahorrar, las portadas de periódico españolas podrían abrir cada día con una vieja foto de Claude Rains vestido de gendarme y un bocadillo con el titular: “Qué escándalo, qué escándalo, etc.”
El escándalo de hoy, pasmo de fariseos, es que el PSOE acaba de enterarse de que Francisco Franco está enterrado en el Valle de los Caídos, al lado de José Antonio Primo de Rivera, y que el tal Franco era un dictador, oyes. Se ve que en Ferraz no son muy aficionados al Canal Historia, pero algún socialista avispado, recién enganchado a Juego de tronos, ha sumado dos y dos y ha descubierto que la basílica más grande de la península está consagrada a los restos de un enano. Yo, que soy muy de Letras, he echado cuentas con los dedos y me salen como cuatro décadas, casi cuarenta años para reaccionar y registrar una proposición no de ley en el congreso de los diputados: han tardado más que Franco en morirse. Lástima que lo hayan hecho justo en uno de esos turnos en que les toca chupar banquillo en la oposición, porque han tenido como dieciocho años de gobierno para presentarla pero, mira tú lo que son las cosas, a nadie se le había ocurrido hasta ahora. Debe de ser que en aquellos tiempos, en vez de Juego de tronos, en Ferraz veían Los Botejara.
Me imagino al psocialista avispado al volante de su automóvil, de ida hacia o de vuelta de uno de esos congresos que organizan para catar morcillas; de repente atisba la cruz desmesurada sobresaliendo en mitad del valle y le da por pensar: “Pero ¿esto qué es? ¿Un OVNI del Vaticano?” Y luego, después de aparcar el coche, acercarse al monumento y leer un folleto: “¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo! ¡Pero si aquí está enterrado Franco! ¡Dónde vamos a ir a parar! ¿A que se lo digo a Zapatero?”
Poco antes del PSOE se enteró hasta Schwarzenegger, que fue hasta el Valle de los Caídos de visita y le explicaron el monumento detalladamente, pero desde un punto de vista artístico, o sea, igual que si vas a Auschwitz y te explican la arquitectura. Dicen que hasta llegó a ver el cartelito aquel que dice “Caídos por Dios y por España” y que preguntó: “Pero todos éstos, ¿dónde se cayeron?” Del guindo, Arnold, del guindo.

La educación clasista en España

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VINCENC NAVARRO

Estado del BienestarNeoliberalismo y GlobalizaciónPolítica CatalanaPolítica EspañolaArtículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 29 de octubre de 2013, y en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 30 de octubre de 2013
Este artículo analiza la polarización social del sistema educativo por clase social existente en España, señalando que las reformas Wert acentuarán tal polarización.
En España hay clases sociales. Y es imposible entender qué ocurre en España sin entender el enorme dominio que la burguesía, pequeña burguesía y clases medias profesionales de renta alta han tenido y continúan teniendo sobre los aparatos del Estado, influencia que está alcanzando su máxima expresión durante el gobierno Rajoy, el gobierno que España ha tenido durante el periodo democrático que ha sido más sensible a los intereses de estas clases sociales.
Esta enorme influencia explica muchas realidades, tales como la pobreza del Estado del Bienestar (España tiene uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la UE-15, el grupo de países, dentro de la Unión Europea, de semejante desarrollo económico), su escasa capacidad redistributiva (de nuevo, el Estado español es de los menos redistributivos en la UE-15), su escasa progresividad fiscal (mientras que los trabajadores de la manufactura pagan impuestos -en porcentaje sobre su sueldo-, en cantidades semejantes a sus homólogos en la UE-15, el 1% de la población que deriva sus ingresos de la propiedad de capital paga sólo un 10% de lo que pagan sus homólogos en el promedio de los países de la UE-15). Todo ello explica la gran pobreza de los servicios públicos del Estado del Bienestar, tales como la educación. El Estado español gastó en educación en 2010 solo un 4,2% de su PIB, mucho más bajo que el promedio de la UE-15 (5,2 %), y mucho, mucho más bajo que Suecia (7%), uno de los países de la UE donde la clase trabajadora y las clases medias de renta media y baja tienen mayor influencia sobre el Estado. El gasto educativo por alumno (en todas las categorías de estudios) en España es de los más bajos de la UE-15.
Las consecuencias de esta pobreza del gasto educativo son muchas. Y la más llamativa es la polarización, por clase social, del sistema educativo. Desde las escuelas de infancia (mal llamadas guarderías) hasta la enseñanza primaria y secundaria, las clases pudientes llevan a sus hijos a las escuelas privadas (cuyo gasto por alumno es más elevado que las públicas, con un subsidio público muy importante, llamado concierto), y las clases populares (las clases medias de renta media y baja y la clase trabajadora) envían a sus hijos a la escuela pública. Muchas de las privadas están gestionadas por la Iglesia católica, que institucionalmente ha sido siempre cercana a los intereses de las clases más pudientes.
Durante la mayoría del periodo democrático, el número de horas lectivas en la enseñanza era mayor en las escuelas europeas que las escuelas públicas españolas. Así, en las escuelas secundarias, las horas lectivas eran de 559 horas al año en las públicas españolas, comparado con 678 horas en el promedio de las escuelas de la UE-15. Sumando el déficit anual, el estudiante español iba a la escuela secundaria un año menos que el estudiante europeo. No por casualidad, el conocimiento en comprensión de lectura, de matemáticas y de lenguas de un graduado español de la escuela secundaria era semejante al de un estudiante europeo de un año menos (Datos de PISA, 2003). Tal diferencial de conocimientos no ha disminuido. En realidad, ha aumentado (PISA, 2012). Y lo que es también interesante subrayar es que los estudiantes de la privada tampoco están mejor que el promedio de los estudiantes de la escuela pública europea (de la UE-15). En realidad, están peor.
La evidencia empírica es clara y contundente para todo aquel que lo quiera ver. Los sistemas educativos polarizados por clase social, con una dicotomía pública-privada, son peores en su calidad educativa que los sistemas públicos mayoritarios. En España, el 34% de los estudiantes van a la privada, y el 66% a la pública. En comparación, en Suecia y Finlandia (esta última es considerada la mejor de Europa) la distribución de porcentajes es 7% versus 93% respectivamente. Esta es una de las mayores causas de la baja calidad educativa en España, resultado del enorme poder de las clases más pudientes (burguesía, pequeña burguesía y clase media profesional de renta alta) sobre el Estado a través de sus instrumentos políticos (los partidos conservadores y liberales) y mediáticos (la gran mayoría de medios de información, tanto públicos como privados), que en su egoísmo –defensa a ultranza de sus intereses inmediatos- están dañando al país, y también, paradójicamente, a la educación de sus hijos, aun cuando consiguen lo que más quieren, es decir, mantener la distancia social (creando ciudadanos de primera –sus hijos- y de segunda –todos los demás-) reproduciendo las desigualdades dentro de la ciudadanía, manteniendo sus privilegios.
Representa, por cierto, una gran incoherencia que esas fuerzas conservadoras y liberales, y sus partidos políticos, como el PP, que se presentan como las “fuerzas patrióticas”, que constantemente hablan de patria o nación enarbolando la bandera, apliquen a la vez políticas públicas, en educación, que descohesiona tal patria. En realidad, la defensa de sus intereses a través de las políticas públicas del gobierno Rajoy daña a la mayoría de la ciudadanía, mostrando que pese a su discurso y narrativa, son profundamente anti-patriotas, pues el elemento clave de la patria –el término que utilizan ellos-, es su población. Y la mayoría queda dañada por esas políticas. De ahí que debiera ser una tarea a realizar por las fuerzas progresistas desenmascarar la utilización tan abusiva y oportunista de los “superpatriotas” de las banderas, pues en realidad están defendiendo sus intereses de clase. Su visión de España es una visión clasista que daña a la España real. Cada uno de los elementos de la reforma Wert favorece a su visión clasista, en contra de la España real, la España social y la España plurinacional. Es una reforma reaccionaria que dañará a las clases populares –la mayoría de la ciudadanía en España-.

miércoles, 30 de octubre de 2013

La Tramoya

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29oct 2013
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El rey de tolos españoles de arriba


JUAN TORRES LÓPEZ


Público



La monarquía española se ha ido consolidando en los últimos años gracias a un amplio pacto de silencio que ha permitido ocultar sus actividades reales: los grandes negocios no siempre limpios —como se ha podido comprobar con Urdangarin y su esposa— de muchos de los familiares directos del Rey, la doble vida del monarca y sus actividades de comisionista global, la vinculación de la Reina con el gobierno en la sombra del mundo o una vida familiar desestructurada y muy poco ejemplar.
Solo muy de vez en cuando se pueden leer en medios españoles cosas como las que escribió hace poco el periodista Jaime Peñafiel refiriéndose al Rey Juan Carlos: “Cuando recibió la citada herencia (se refiere a los 375 millones de pesetas que heredó de su padre) ya tenía un gran capital. No olvidemos que, desde el año 1973, gracias a las gestiones que hizo, a petición de Franco, ante el rey de Arabia Saudí para que a España no le faltara petróleo en aquella crisis, el gobierno autorizo a que, el entonces príncipe, recibiera un céntimo por cada barril de crudo que entraba en el país. Este acuerdo comisionista lo respetaron Adolfo Suárez y Felipe González. Ignoro quien acabó con tal práctica, ¿Fue José María Aznar? Aquello permitió que don Juan Carlos adquiriera una pequeña fortuna, incrementada, posteriormente, por otros, digamos, negocios” (Los dineros del Rey y la herencia de su padre).
Gracias a ese silencio y a que el artículo 56 de la Constitución declara que su persona “es inviolable y no está sujeta a responsabilidad” (lo que significa que no se puede actuar contra él ni siquiera si comete un delito flagrante en su ámbito privado) se ha podido tejer la leyenda de la ejemplaridad, bonhomía y patriotismo de don Juan Carlos de Borbón. Una leyenda que solo su propio comportamiento y el de sus familiares está a punto de echar por alto en los últimos tiempos.
No me importa nada lo que haga en su vida privada el Jefe del Estado, aunque me resulte bochornoso que luego aparezca como ciudadano ejemplar en misas y demás actos religiosos de la mano de una jerarquía eclesiástica que se presenta como máxima expresión de la rectitud moral, y no voy a entrar en ello. Como tampoco deseo referirme ahora a sus negocios por muy vergonzoso y poco patriótico que me parezca cobrar comisiones por trabajar para el Estado al que se representa y se sirve. Solo quisiera comentar una de las fantasía que más se ha tratado de extender durante todo el reinado de don Juan Carlos de Borbón porque me parece la reina de todas las que rodean su figura: que es el rey de todos los españoles .
Ni por su comportamiento, ni por sus declaraciones, ni por sus aficiones, ni por sus muestras de solidaridad, ni por su actitud ante los problemas sociales que padecen los españoles, puede decirse que sea así.
A diferencia de lo que sucede en otras monarquías, en la española no es el gobierno de turno quien escribe los discursos del rey y, por tanto, quien fija su posición ante los problemas de la nación. Don Juan Carlos tiene, pues, autonomía para definirla, y aunque es lógico que no la ejerza plenamente sino que trate de guardar cierta sintonía con la política del gobierno, lo cierto es que, a diferencia de otros monarcas, tiene opinión. Como también tiene -por muy negociada que pueda ser en hechos concretos- agenda y actividades propias. Lo que quiere decir que lo que hace o diga no se puede imputar a que sea uno u otro el partido que gobierna.
Los testimonios y posiciones del rey ante la sociedad española son en su mayor parte la expresión de sus ideas y sus simpatías y preferencias y es precisamente por eso por lo que me parece totalmente infundado afirmar que es el rey de todos los españoles.
Mientras que sus manifestaciones de apoyo explícito a los empresarios y banqueros son continuos, no se dan, por el contrario, las que pudieran reforzar a los sindicatos o a las organizaciones de cualquier tipo que defienden a los trabajadores, por ejemplo.
Aunque no seamos mayoría, somos muchos los españoles que condenamos las políticas gubernamentales, que hemos mostrado sus efectos negativos sobre las condiciones de vida de muchos conciudadanos y los que hacemos valoraciones críticas de lo que ocurre en España, por cierto, con un amor a nuestro país y a nuestros conciudadanos que no tiene por qué ser menor que el del monarca o el de quienes defienden posiciones contrarias. Pero nunca he oído una palabra de simpatía del rey Juan Carlos hacia quienes defendemos análisis o postulados económicos o políticos que sea contrarios al poder dominante.
¿Y cómo se puede decir que se es el rey de todos los españoles si solo se suscriben los principios o ideas de unos cuantos que además, qué casualidad, siempre son los de arriba, y nunca los de aquellos que se oponen a lo que dicen los más poderosos? ¿Solo estos son los españoles para el rey Juan Carlos?
Incluso la empatía del rey, sus amigos, aquellos a quienes hace nobles y a quienes consulta, su forma de vida, basta ver sus aficiones y acompañantes habituales, son los propios de ese puñado de familias que controla el poder financiero, económico, mediático y político en España desde hace decenios, por mucho que entre ellos se cuele algún que otro socialista o incluso comunista de postín, a  quienes invita “a Palacio” de vez en cuando.
Si el rey lo es de los banqueros y de los grandes empresarios y si dice que es el rey de todos ¿por qué no lo es también de los españoles que van a las asambleas del 15M o de los que pierden sus viviendas? Y si el rey se moviliza como el primero para que los financieros y grandes empresarios tengan éxito en sus negocios, ¿por qué no lo hace también cuando se producen desahucios injustos? ¿y por qué no se pone tan claramente al lado de los españoles que han sido estafados y han perdido sus patrimonio y ahorros de toda su vida como lo hace con los banqueros a quien siempre defiende? Si don Juan Carlos dice que es el rey de todos los españoles ¿por qué son solo unos y no todos los que merecen estar siempre bajo su paraguas protector?
Si hay millones de españoles que combaten las reformas laborales, educativas o sanitarias que les quitan sus derechos y don Juan Carlos dice que también es el rey de todos ellos ¿por qué no se le oye nunca criticarlas tan claramente como esos otros españoles? ¿Por qué, si dice que es el rey de todos, presta tan discriminadamente su voz para defender a unos u otros? ¿Por qué nunca se le ve al lado de las voces críticas y acompañado de quienes disienten, sino solo con los que forman el eco del establishment? Si son también muchos millones los españoles que piden decencia y que se investigue y condene a los culpables de la crisis ¿por qué el rey Juan Carlos solo se pone al lado de quienes la han causado o de quienes los ocultan y no se suma a las voces y reivindicaciones de quienes piden transparencia y justicia?
Si de verdad lo fuese de todos los españoles no estaría siempre en el mismo lado, siempre con los de arriba, sino que en estos tiempos tan duros difundiría otro discurso y levantaría a cada minuto su voz para defender a los que sufren en lugar de acompañar y amparar siempre a los que provocan su dolor.
Don Juan Carlos de Borbón es el rey de todos los españoles que están arriba, no el de los de abajo.

LAURA GASSÓ: "EL PROBLEMA DE LA MEMORIA HISTÓRICA FUE LA TRANSICIÓN"

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Memoria Histórica

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Hija de un piloto de caza republicano, ha descubierto los diarios de su padre.

El País / KRISTIN SULENG / 30-10-2013
Laura Gassó redescubrió hace tres años la historia de su padre en una vieja y polvorienta caja de zapatos guardada en un trastero. En su interior, se deshacía al tacto un manojo de hojitas manuscritas desgajadas. “26-05-1942: Comienza a agudizarse el hambre. Cojo este diario con el fin de no comerme todo el pan, que ya he reducido a la mitad”, se leía en uno de los amarillentos papelitos escritos a lápiz. El autor era Antonio Gassó, de 23 años, piloto de caza republicano recluido en los campos de concentración del norte de África. Gaskin, como le apodaron en un curso de aviación en la URSS, dejó testimonio en un dietario sobre las adversidades de los castigos y trabajos forzados en la línea del ferrocarril Transahariano entre 1939 y 1943. Tras meses de trabajo intenso de transcripción, su hija publica en Diario de Gaskin su historia callada durante casi seis décadas.
Nacida en Casablanca, Laura y sus padres llegaron a España en 1959. Y con ellos la caja de zapatos. “Ha soportado 17 traslados de domicilio entre Marruecos, Castellón y Valencia”, observa. Gaskin murió en 1974, a los 55 años, de un cáncer de pulmón, sin conocer la democracia ni poder hablar sobre su pasado comunista a su única hija, una joven de 19 años que estudiaba el Fuero de los Españoles para opositar a Hacienda. “He llorado mucho más a mi padre ahora que cuando murió. Fue un hombre bueno que tuvo mala suerte”, explica con la voz quebrada. De él sabía que al acabar la guerra zarpó en el mítico Stanbrook, uno de los últimos barcos en evacuar republicanos españoles. Pero el destino no le permitió hablarle de su dura vivencia en los campos norteafricanos.
El hallazgo de la caja, explica, le ha permitido vivir la emotiva experiencia de reencontrar a antiguos compañeros de su padre. “En España se ha perdido una generación, la de los hijos de los represaliados, que han vivido en el terror y les ha calado el mensaje de no hablar de política”. A sus 59 años, esta luchadora antifranquista en su juventud observa como “explosiones esperanzadoras” el 15-M. “El problema es que les falta mantener ciertas estructuras”.
En la céntrica cafetería de los antiguos almacenes El Siglo, el actual Centre Cultural Octubre, donde come con sus amigos todos los martes en Valencia, la hija de Gaskin cuestiona indignada la investigación de los crímenes del franquismo. “El problema de la memoria histórica fue la Transición. El aparato del Estado quedó intacto con una ley de punto final a la que ahora aluden por la querella argentina. Me avergüenza que la causa haya salido de España. ¿Este país no es capaz de cerrar el proceso de una manera digna?”. Laura califica de “tímida” la Ley de Memoria Histórica de Zapatero, aunque reconoce que permitió “avanzar”. “Pero con el Gobierno del PP se ha acabado. Han dejado transcurrir 70 años y ahora se cierra con una página en falso confiando en que los jóvenes no exijan esa reparación”.
Porque el patrimonio de todos no tiene sentido que se guarde en una casa particular o en el rastro, su próximo objetivo es depositar los documentos de su padre en un centro que no solo custodie los papeles, sino que tenga una actitud activa para difundirlos. “Lo que se olvida vuelve a repetirse. Hay que recordar siempre la barbarie, por dura que sea”.