RAFAEL GONZALEZ MORERA
La marcha de Santiago Pérez del Partido Socialista Obrero Español/Partido Socialista de Canarias (PSOE/PSC) es un hecho de difícil digestión. Una expresión utilizada por Juan Fernando López Aguilar con la cual estoy totalmente de acuerdo. Dice además el líder de los europarlamentarios socialistas españoles que en Canarias mantener posiciones en defensa del interés general en Canarias es heroico, refiriéndose a los combates políticos mantenidos por Santiago Pérez, enfrentado siempre de una manera firme al régimen de la derecha canaria representado por CC y PP. Lo mismo le pasó anteriormente a JFLA. En todo este lio, o embrollo como lo calificó desde su génesis, Pedro Anatael Meneses, cabe destacar que la “guerra preventiva” la declaró inicialmente José Miguel Pérez creando las gestoras local de Santa Cruz y la insular de Tenerife, cargándose a Santiago Pérez, y no contando con nadie de tendencia “santiaguista” para la Ejecutiva Regional, y entrando en contradicciones permanentes, con la presencia de tres imputados en la susodicha dirección regional, y ahora critica a Santiago Pérez si se presenta por Socialistas X Tenerife porque van a ir aliados con Nueva Canarias y a su vez con el PIL de Fabían Martín, cuando por esta teoría tenía que haber cesado a Román Rodríguez en el Cabildo Insular de Gran Canaria por este mismo motivo. ¡Viva la pureza!
Dice Santiago Pérez que él no le votaría nunca a Francisco Hernández Spínola ni a Javier Abreu Expósito, competidor el primero con Paulino Rivero en la isla de Tenerife para el Parlamento de Canarias, y rival de Ricardo Melchior el segundo en el Cabildo Insular de Tenerife. Tiene muchas razones Santiago Pérez en afirmar esta posición, porque tanto Hernández Spínola como Abreu Expósito son proclives a un presumible pacto con Coalición Canaria, incluso con el Partido Popular si se terciara o terciase, que tienen los dos unas tragaderas que no son ni normales, y esa perspectiva huele que apesta. Ojalá me equivoque, pero los sustitutos por la vía del dedicidio de José Manuel Corrales y Nacho Viciana, van a tener unos resultados electorales el 22 de mayo mucho más raquíticos que los obtenidos en la anterior legislatura de 2007. Lo mismo creo de Julio Pérez como candidato a la alcaldía de Santa Cruz, y sustituto de José Manuel Corrales también por la vía de la Gestora decretada por José Miguel Pérez, que no va ni a igualar los resultados de los anteriores comicios.
Hay más de un presunto votante canario que se está dando cuenta de muchas cosas. Digo presuntos votantes porque muchos amigos me dicen que el 21 (sábado) de mayo tendríamos que hacer un jornada de reflexión para ver si es ético y estético ir a votar al día siguiente, o un poco más ético y estético ir a votar en blanco, que moralmente es mucho más edificante, así no te quedas en casa o te vas al campo o la playa sin cumplir con la obligación de ciudadano libre y bien pensante, cosa que con el General Franco no pudimos hacer, por eso creo que como mínimo habría que acercarse al colegio electoral y depositar un voto en blanco y así no ser abstencionista comodón y poco solidario. Lo dicho, lo de Santiago Pérez va a ser una digestión muy difícil, y da un poco de vergüenza como decía Paquita Luengo ver lo que está pasando con el Partido Socialista y Obrero. Vuelvo a ratificar mi opinión que no me convence nada la coalición de Socialistas X Tenerife con Nueva Canarias/PIL, pero el menos indicado para criticarlo es José Miguel Pérez, que tiene a Román Rodríguez como Vicepresidente en el Cabildo Insular de Gran Canaria. Ya ven como anda el patio, cuando el PP y CC por extensión y encubrimiento, tienen un pufo tremendo con el asunto/trasunto de la Sanidad, que no van a tener ni algodones ni tiritas para curarse las heridas, hay una sensación de deriva entre los socialistas canarios que acrecienta las declaraciones sorprendentes (por no decir otra cosa) un día sí y otro también de Jerónimo Saavedra. Apaga y vámonos.
sábado, 5 de marzo de 2011
Por qué no hay que apoyar una intervención OTAN en Libia
YASSIN AL-HUSSEN VILLA
El Cofre Damasquino
1- Porque sería como adelantar un parto matando al feto. El pueblo libio no sólo se está jugando el deshacerse de un tirano malvado y sanguinario sino que está en pleno proceso de definición de objetivos según los cuales va a construir su país. La maduración de la revolución es vital para que esta definición sea exitosa. Un futuro sin la foto de la entrada de los revolucionarios en Trípoli no podría ser interpretado como propio y siempre sufrirá la pesada sombra de ser artificial.
2- Porque sería peor que un jarro de agua fría sobre la ascendente corriente libertaria árabe, ya que esta corriente no sólo lucha contra las tiranías, sino que también lo hace contra la idea de que sólo podrán librarse del los tiranos con una invasión extranjera, y ya se vio en Irak lo nefasta que fue esta opción.
3- Porque las revoluciones son procesos históricos que llevan su tiempo, pueden ser de diferentes maneras, pero desde luego que no pueden ser moldeadas para los gustos televisivos de unos o las conveniencias económicas de otros.
4- Porque es mentira que una intervención extranjera ahorraría muerte y sufrimiento, más bien todo lo contrario ya que será rechazada por un amplio sector de la sociedad, y este verá como “colaboracionistas” a los que aceptaron dicha intervención y se producirían luchas internas que podrían llegar a ser violentas si se articulan sobre diferencia tribales (en cambio una victoria revolucionaria, por muy costosa que sea, ofrecería un símbolo unitario de inmensa importancia), aparte de la más que posible afluencia de grupos armados ansiosos por encontrar un punto de fricción con tropas occidentales con el consiguiente sufrimiento de atentados indiscriminados.
5- Porque lo último en lo que piensan los mandatarios occidentales es en el sufrimiento del pueblo libio; Lo que quieren evitar es una crisis energética. Los mismos que ahora se muestran ansiosos por intervenir “humanitariamente” dejaron morir a cientos de miles en luchas que duraron décadas, por ejemplo en el vecino (y mucho menos petrolífero) Sudán.
6- Porque la llamada a la intervención es una más que cínica huida hacia delante de los gobiernos occidentales. Antes de mostrarse tan “dolidos” con lo que hace Gadafi deberían explicarle a su opinión pública sus relaciones con el sátrapa, cuánto y cómo se beneficiaron y porqué lo “rehabilitaron” y lo reinsertaron en la “Comunidad Internacional” pese a ser autor confeso de barbaridades como derribo de aviones civiles y atentados en discotecas y pese a saberse que las víctimas de su brutal represión se cuentan por miles de muertos y decenas de miles de exiliados. Los pueblos europeos deberían pedirle cuentas a esos gobernantes que ahora hacen que les duele el pueblo libio después de haberle facilitado a su verdugo un soporte político y económico que le permitió seguir siento igual (o más) salvaje.
7- Porque los pueblos árabes hace mucho que no se creen que los gobiernos occidentales hacen algo por motivos humanitarios o morales, y tienen demasiados motivos como para no creer nada de eso, y otra injerencia (altiva y paternalista, con un tono orientalista repulsivo) agrandaría más la brecha entre las dos orillas del Mediterráneo. Brechas que hay que cerrar con solidaridad y colaboración entre pueblos, no con trapicheos de gobiernos y multinacionales usurpando términos tan importantes como libertad y democracia.
8- Porque nada es gratis, y se ha demostrado que cualquier precio que haya que pagar a la política occidental siempre irá en contra de los intereses de los pueblos árabes, y estas revoluciones se están haciendo, en gran parte, precisamente para acabar con este chantaje.
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UN RESIDENTE EN EL BARRIO MÁS 'CALIENTE' DE ABIDJAN RELATA A GUINGUINBALI LA CARA OCULTA DEL CONFLICTO DEL COSTA DE MARFIL
Sidibé, desde Abobo (Abidjan): "Esto va a ser como Ruanda"
JOSÉ NARANJO
El barrio de Abobo, en Abidjan, ha vuelto a ser el escenario de una gran violencia. Seis mujeres habrían muerto esta mañana tras ser atacadas por el Ejército marfileño (pro Gbagbo) cuando se manifestaban en contra del presidente marfileño. Nos lo cuenta desde Abobo el marfileño Housseine Sidibé, quien asegura que “o actúa alguien o esto va a ser como el genocidio de Ruanda”.
Sidibé, casado con una española, vive en Abobo, el barrio donde se están produciendo los peores enfrentamientos entre los dos bandos enfrentados en Costa de Marfil y que tienen al país al borde de la guerra civil. “Este jueves, las mujeres decidieron salir a la calle para manifestarse, sin armas ni nada, y les dispararon desde un tanque. Se habla de seis mujeres muertas y muchos heridos”, explica Sidibé.
Desde hace unas dos semanas, la vida en Abobo se ha complicado enormemente. Los constantes enfrentamientos entre el Ejército y los rebeldes han convertido a este barrio en un campo de batalla. Además, desde hace una semana, nos cuenta Housseine Sidibé, “no tenemos ni agua ni luz, nos la ha cortado el Gobierno, al igual que en otras ciudades del norte”. A ello se suma el desabastecimiento de los mercados habituales. “No hay comida ni nada, está todo vacío”.
Estamos hablando de un barrio enorme, el más grande de todo Abidjan, donde viven cientos de miles de personas, dividido a su vez en barrios más pequeños. “Ya no se puede preguntar nada a nadie por la calle, porque si te ven que preguntas te identifican con un rebelde y te queman vivo. Hace tres días se lo hicieron a dos chicos de Malí que trabajan llevando cosas con carretillas”, explica Housseine.
Fruto de esta violencia, la prensa internacional ha informado de que muchos vecinos han decidido huir de Abobo. Sin embargo, según Sidibé, “muchos se fueron pero han vuelto. Y es que no tenemos a dónde ir, hay barreras militares por todos lados y tenemos miedo. El barrio está más vacío, pero aquí sigue habiendo mucha gente”.
“No entiendo cómo la ONU y la UE no están haciendo nada para proteger a la población. Todo el mundo está hablando de Libia, Egipto y Túnez, pero ¿y nosotros qué?, ¿es que no somos seres humanos? Todos los días vemos a los militares o a los partidarios del presidente Gbagbo armados hasta los dientes, pero nosotros no tenemos ni un machete. Si nadie hace nada esto va a ser como el genocidio de Ruanda”, añade Housseine.
Desde que comenzó la crisis postelectoral en Costa de Marfil han muerto unas 365 personas, según las estimaciones oficiales, 50 de ellos en los últimos diez días sobre todo en Abobo, un distrito considerado ouattarista y en el que el Gobierno de Gbagbo asegura que se esconden grupos guerrilleros fuertemente armados, por lo que lleva a cabo operaciones de “limpieza” para intentar localizarlos y neutralizarlos.
Según explica este marfileño que también reside en Alicante, las personas que están siendo objeto de persecución son los de las etnias del norte, dioulas o senufos, y los de religión musulmana. “También si te ven que eres extranjero, de Malí, Guinea o Senegal, por ejemplo, te pueden matar”, añade. “Por cualquier cosa te pueden matar”.
Respecto a la existencia de guerrilleros rebeldes en Abobo que estarían llevando a cabo ataques contra el Ejército, Sidibé reconoce que existen. “Sí. Hay un comando al que llaman invisible que nadie sabe quiénes son, aunque se habla de algunos guerrilleros conocidos, que llevan siempre pasamontañas. Los blancos no lo van a entender, pero a ellos no les entran las balas, están protegidos con plantas y brujería”.
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jueves, 3 de marzo de 2011
Guerra preventiva
SANTIAGO PEREZ
La dirigencia del PSC se ha puesto nerviosa. Está rezumando una agresividad que bien podría emplear contra la derecha, sea “nacionalista” o del P.P. Pero no: calificativos de grueso calibre, como desleal, indigno o cínico los emplea contra un servidor, nadie al fin y al cabo. Y tanto más “naide”, si tomamos en cuenta la cercanía al poder que es el patrón oro con el que ciertas camarillas burocráticas interpretan el mundo.
Veamos los hechos. Dicen que Socialistas x Tenerife van a suscribir una alianza electoral con Nueva Canarias, con el exclusivo objetivo de superar las barreras electorales antidemocráticas que son la columna en la que se apoya el sistema de poder establecido en el Archipiélago. Es una posibilidad que aún no se ha traducido en acuerdos efectivos, es decir en hechos.
Contra esa posibilidad están disparando fuego graneado los Spínolas, J.M. Pérez, Espino y algún que otro comentarista. Y todo ese fuego lo dirigen contra un servidor, desde que se ha hecho público el ofrecimiento de que encabece la candidatura por Tenerife de una coalición formada por Izquierda Unida, Los Verdes y Socialistas x Tenerife. Lo cual no es sino otra posibilidad.
Sin embargo, lo que no son ni meras posibilidades ni conjeturas, son los hechos que ahora las cuento.
Primero, que Nueva Canarias ha suscrito un acuerdo electoral con el Partido de Independientes de Lanzarote (PIL), exclusivamente referido al Parlamento de Canarias y con el objetivo explícito de sortear las barreras electorales.
Segundo, que Nueva Canarias TIENE un pacto político con el PSOE en Gran Canaria, que ha permitido a José Miguel Pérez ser presidente del cabildo, a pesar de haber perdido las elecciones frente al PP, y a los socialistas gobernar en varios municipios de esa Isla.
Tercero, que el PSOE ha gobernado con el PIL, durante largos años y con las fórmulas más diversas, en las Instituciones de Lanzarote. Precisamente durante los años en que el PIL era dirigido --con libertad o privado de ella—por Dimas Martín.
Cuarto -y esta es una consecuencia inevitable de lo anterior-, quienes únicamente tiene suscritos pactos, o los han mantenido en el pasado PARA GOBERNAR, (no para enfrentarse a una ley antidemocrática sobre la que se ha edificado un sistema de poder oligárquico), son Nueva Canarias y el PSC-PSOE en Gran Canaria y el PIL con el PSOE en Lanzarote.
No soy yo, sino un socialista conejero que me llama cínico, el que figura en los papeles policiales y judiciales haciendo llamadas telefónicas a Dimas Martín, residiendo éste en un edificio público situado en Tahiche.
Todos estos exabruptos de la dirigencia del PSC-PSOE tienen un solo objetivo: disuadir, amedrentar más bien, a los dirigentes del nuevo partido Socialistas x Tenerife, para que ni se les ocurra participar en las elecciones al Parlamento de Canarias por la circunscripción insular de Tenerife, a no ser que sea en solitario; es decir, sin ninguna posibilidad de obtener un escaño aunque los tinerfeños con sus votos les dieran respaldo suficiente.
Spínola y compañía saben perfectamente que la única aspiración de SxTF y de otras opciones tinerfeñas de carácter progresista es la de defender en el Parlamento las políticas que nos han identificado a muchos socialistas tinerfeños que, en el momento del golpe de fuerza perpetrado contra la Ejecutiva Insular, constituíamos la mayoría democráticamente definida en un Congreso.
Y saben también que SxTF, en caso de obtener un escaño, no compartirá con el PIL ni siquiera grupo parlamentario. Así lo han comprometido públicamente sus dirigentes.
Pero quieren aprovecharse, como lo ha venido haciendo ATI desde l996, de un sistema electoral antidemocrático que guillotina el pluralismo de la sociedad canaria, excluyendo del Parlamento a quienes obtienen votos suficientes para estar representados, fuerza la práctica del voto útil y desmoraliza a muchos ciudadanos y a muchas posibles candidaturas a no participar, empujándoles a la abstención.
En fin, quieren salir indemnes del golpe de fuerza que han perpetrado en Tenerife para eliminar obstáculos a su plan de investir a Paulino Rivero como presidente del Gobierno, con tal de “tocar poder”.
Y, valiéndose de la ley electoral que dicen querer cambiar, pero que han pactado en Madrid separar de la reforma del Estatuto de autonomía, para que no se cambie nunca, quieren evitar a toda costa que militantes socialistas y votantes progresistas puedan decirles con el voto a SXTf, que rechazan el golpe contra la democracia interna que asestaron, la irrupción a todo trapo de imputados en las listas socialistas por Tenerife y los pactos que tienen amañados de espaldas a los que han esperado durante mucho tiempo que el PSC sirviera para cambiar no sólo de gobierno sino la política canaria. Pero “no se puede reconstruir Canarias con quienes la han destruido” (José Miguel Pérez). Y mucho menos, poniéndose a la orden de Paulino. Esto lo digo yo.
Total, guerra preventiva. Su finalidad, a la vista. Su origen, el miedo.
La dirigencia del PSC se ha puesto nerviosa. Está rezumando una agresividad que bien podría emplear contra la derecha, sea “nacionalista” o del P.P. Pero no: calificativos de grueso calibre, como desleal, indigno o cínico los emplea contra un servidor, nadie al fin y al cabo. Y tanto más “naide”, si tomamos en cuenta la cercanía al poder que es el patrón oro con el que ciertas camarillas burocráticas interpretan el mundo.
Veamos los hechos. Dicen que Socialistas x Tenerife van a suscribir una alianza electoral con Nueva Canarias, con el exclusivo objetivo de superar las barreras electorales antidemocráticas que son la columna en la que se apoya el sistema de poder establecido en el Archipiélago. Es una posibilidad que aún no se ha traducido en acuerdos efectivos, es decir en hechos.
Contra esa posibilidad están disparando fuego graneado los Spínolas, J.M. Pérez, Espino y algún que otro comentarista. Y todo ese fuego lo dirigen contra un servidor, desde que se ha hecho público el ofrecimiento de que encabece la candidatura por Tenerife de una coalición formada por Izquierda Unida, Los Verdes y Socialistas x Tenerife. Lo cual no es sino otra posibilidad.
Sin embargo, lo que no son ni meras posibilidades ni conjeturas, son los hechos que ahora las cuento.
Primero, que Nueva Canarias ha suscrito un acuerdo electoral con el Partido de Independientes de Lanzarote (PIL), exclusivamente referido al Parlamento de Canarias y con el objetivo explícito de sortear las barreras electorales.
Segundo, que Nueva Canarias TIENE un pacto político con el PSOE en Gran Canaria, que ha permitido a José Miguel Pérez ser presidente del cabildo, a pesar de haber perdido las elecciones frente al PP, y a los socialistas gobernar en varios municipios de esa Isla.
Tercero, que el PSOE ha gobernado con el PIL, durante largos años y con las fórmulas más diversas, en las Instituciones de Lanzarote. Precisamente durante los años en que el PIL era dirigido --con libertad o privado de ella—por Dimas Martín.
Cuarto -y esta es una consecuencia inevitable de lo anterior-, quienes únicamente tiene suscritos pactos, o los han mantenido en el pasado PARA GOBERNAR, (no para enfrentarse a una ley antidemocrática sobre la que se ha edificado un sistema de poder oligárquico), son Nueva Canarias y el PSC-PSOE en Gran Canaria y el PIL con el PSOE en Lanzarote.
No soy yo, sino un socialista conejero que me llama cínico, el que figura en los papeles policiales y judiciales haciendo llamadas telefónicas a Dimas Martín, residiendo éste en un edificio público situado en Tahiche.
Todos estos exabruptos de la dirigencia del PSC-PSOE tienen un solo objetivo: disuadir, amedrentar más bien, a los dirigentes del nuevo partido Socialistas x Tenerife, para que ni se les ocurra participar en las elecciones al Parlamento de Canarias por la circunscripción insular de Tenerife, a no ser que sea en solitario; es decir, sin ninguna posibilidad de obtener un escaño aunque los tinerfeños con sus votos les dieran respaldo suficiente.
Spínola y compañía saben perfectamente que la única aspiración de SxTF y de otras opciones tinerfeñas de carácter progresista es la de defender en el Parlamento las políticas que nos han identificado a muchos socialistas tinerfeños que, en el momento del golpe de fuerza perpetrado contra la Ejecutiva Insular, constituíamos la mayoría democráticamente definida en un Congreso.
Y saben también que SxTF, en caso de obtener un escaño, no compartirá con el PIL ni siquiera grupo parlamentario. Así lo han comprometido públicamente sus dirigentes.
Pero quieren aprovecharse, como lo ha venido haciendo ATI desde l996, de un sistema electoral antidemocrático que guillotina el pluralismo de la sociedad canaria, excluyendo del Parlamento a quienes obtienen votos suficientes para estar representados, fuerza la práctica del voto útil y desmoraliza a muchos ciudadanos y a muchas posibles candidaturas a no participar, empujándoles a la abstención.
En fin, quieren salir indemnes del golpe de fuerza que han perpetrado en Tenerife para eliminar obstáculos a su plan de investir a Paulino Rivero como presidente del Gobierno, con tal de “tocar poder”.
Y, valiéndose de la ley electoral que dicen querer cambiar, pero que han pactado en Madrid separar de la reforma del Estatuto de autonomía, para que no se cambie nunca, quieren evitar a toda costa que militantes socialistas y votantes progresistas puedan decirles con el voto a SXTf, que rechazan el golpe contra la democracia interna que asestaron, la irrupción a todo trapo de imputados en las listas socialistas por Tenerife y los pactos que tienen amañados de espaldas a los que han esperado durante mucho tiempo que el PSC sirviera para cambiar no sólo de gobierno sino la política canaria. Pero “no se puede reconstruir Canarias con quienes la han destruido” (José Miguel Pérez). Y mucho menos, poniéndose a la orden de Paulino. Esto lo digo yo.
Total, guerra preventiva. Su finalidad, a la vista. Su origen, el miedo.
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miércoles, 2 de marzo de 2011
Apoyar las luchas de las masas árabes
Rebelión
Las rebeliones que se iniciaron en Argelia, que derribaron a los autócratas y déspotas que durante décadas oprimieron a los pueblos de Túnez y Egipto y que tienen réplicas en otros países del África y el Medio Oriente, siguen avanzando. Ahora se han instalado en Libia. Los imperialismos estadounidense y europeo ven caer a sus personeros y ven como se debilita su presencia en la región.
Sin embargo Libia no es totalmente asimilable al resto de los países del norte africano, como tampoco lo es la dirección de la insurrección en curso. Esto provoca controversias en el momento de definir una posición política. Efectivamente existe un intento del imperialismo de expropiar la rebelión popular, pero esto no puede implicar mecánicamente el apoyo a Gadafi.
El imperialismo quiere sustituirlo por sus propios agentes y utilizar el repudio que existe contra el sanguinario dictador para crear un gobierno afín a los intereses de las grandes compañías petroleras. Con este objetivo Estados Unidos puso en marcha un cerco diplomático (por medio de la ONU) y una amenaza de intervención militar (de la OTAN), que no instrumentó en Túnez o Egipto y que ni se le ocurre aplicar a sus aliados, reyezuelos o títeres de Yemen, Barein, Marruecos, Jordania, Omán o Arabia Saudí. Si no lo logra contemplará otras variantes como la secesión del país.
A pesar de estas amenazas no debemos olvidar quién es Gadafi. En sus orígenes no fue una marioneta dirigida por control remoto por el imperialismo y sí fue un aliado de los movimientos antiimperialistas del mundo, también un declarado anticomunista. Con la nacionalización de la renta petrolera desarrolló la economía y mejoró sustancialmente las condiciones de vida de su población basándose en grandes subsidios y a la importación de alimentos.
Con el final de la Guerra Fría y el agotamiento de la política de enfrentamiento entre los dos grandes bloques Gadafi dejó de ser importante en la región. Salvo porque Italia, Francia y España son los principales compradores de su petróleo que, privatizado, se disputan varias compañías imperialistas (Total, Shell, Eni, entre otras), o por las enormes inversiones que tiene en la Fiat de Italia, en constructoras de España, en la industria de armamentos en Inglaterra o en la banca europea.
Desde entonces su política en la región se tornó cada día más reaccionaria respaldando a dictadores como Ben Alí y Mubarak y se reconvirtió en una pieza más de la política de Israel y Estados Unidos. Paralelamente, y sobre todo desde 2003, inició un proceso de concesiones económicas (apertura y ajuste estructural de la economía, eliminación de subsidios, facilidades a las inversiones extranjeras y al capital financiero), que impactaron en las condiciones en que hoy viven y reproducen su existencia los trabajadores y sectores populares libios.
Esto duró lo que duraron sus bases de apoyo internacionales: Por un lado el debilitamiento de la hegemonía estadounidense y del Estado italiano, la recesión económica internacional, el aumento del precio de los alimentos. Por el otro las insurgencias democráticas en sus fronteras occidental y oriental rompieron el frágil equilibrio de Gadafi.
Esta fue la base del estallido. Que partió del eslabón más débil, la Cirenaica, y de las tribus nómades y se propagó a los trabajadores y las clases medias urbanas empobrecidas. En esa rebelión se mezclan agentes de EEUU, monárquicos, sectas fundamentalistas, nacionalistas nasseristas, burgueses que quieren su parte del botín del Estado, obreros del petróleo y la industria química, estudiantes universitarios que no tienen trabajo ni perspectivas, mujeres educadas por la alfabetización que Gadafi promovió, oficiales y soldados hartos del despotismo y la corrupción. El proceso es muy confuso y es evidente que hay sectores manipulados por los EEUU.
Gadafi llama a la unidad nacional contra los enemigos de afuera mientras promete una matanza a los enemigos de adentro. Pero también la intervención militar que preparan Estados Unidos y los gobiernos europeos ante la posibilidad de una guerra civil provocará más muertos y hambre desatando un proceso que puede encender la adormecida mecha del nacionalismo antiimperialista árabe.
Frente a esta perspectiva quienes no vemos el curso de la historia solamente como un enfrentamiento entre sectores “nacionales” y “proimperialistas”, sino desde una posición de independencia de clase y defensa de los intereses de explotados y oprimidos ante todos sus opresores y explotadores, nacionales o extranjeros, llamamos a discutir lo que está sucediendo en Libia y en toda la región azotada y expoliada por regímenes despóticos y autoritarios.
Nos oponemos al saqueo del petróleo que se prepara. Alertamos contra las maniobras en curso para sustituir a un tirano por otro servidor de las grandes potencias. Convocamos a la autodefensa de los trabajadores, a la reorganización de la economía sobre nuevas bases y a la resistencia contra todos los actos del imperialismo a las puertas de las revoluciones tunecina y egipcia.
Quienes firmamos esta declaración defendemos la autodeterminación de los pueblos y estamos a su lado frente a todo tipo de intervención imperialista. Repudiamos la reciente declaración de las Naciones Unidas y llamamos a la más amplia solidaridad antiimperialista y antidictatorial con el pueblo libio y el conjunto de las masas árabes .
La Asamblea de los movimientos sociales reunida en el Foro Social Mundial en Dakar resolvió “…una jornada mundial de movilización en solidaridad con la revolución en el mundo árabe” para el próximo 20 de marzo (fecha elegida por que es el aniversario de la invasión a Irak en 2003). Unamos nuestros esfuerzos a esta jornada mundial
Las rebeliones que se iniciaron en Argelia, que derribaron a los autócratas y déspotas que durante décadas oprimieron a los pueblos de Túnez y Egipto y que tienen réplicas en otros países del África y el Medio Oriente, siguen avanzando. Ahora se han instalado en Libia. Los imperialismos estadounidense y europeo ven caer a sus personeros y ven como se debilita su presencia en la región.
Sin embargo Libia no es totalmente asimilable al resto de los países del norte africano, como tampoco lo es la dirección de la insurrección en curso. Esto provoca controversias en el momento de definir una posición política. Efectivamente existe un intento del imperialismo de expropiar la rebelión popular, pero esto no puede implicar mecánicamente el apoyo a Gadafi.
El imperialismo quiere sustituirlo por sus propios agentes y utilizar el repudio que existe contra el sanguinario dictador para crear un gobierno afín a los intereses de las grandes compañías petroleras. Con este objetivo Estados Unidos puso en marcha un cerco diplomático (por medio de la ONU) y una amenaza de intervención militar (de la OTAN), que no instrumentó en Túnez o Egipto y que ni se le ocurre aplicar a sus aliados, reyezuelos o títeres de Yemen, Barein, Marruecos, Jordania, Omán o Arabia Saudí. Si no lo logra contemplará otras variantes como la secesión del país.
A pesar de estas amenazas no debemos olvidar quién es Gadafi. En sus orígenes no fue una marioneta dirigida por control remoto por el imperialismo y sí fue un aliado de los movimientos antiimperialistas del mundo, también un declarado anticomunista. Con la nacionalización de la renta petrolera desarrolló la economía y mejoró sustancialmente las condiciones de vida de su población basándose en grandes subsidios y a la importación de alimentos.
Con el final de la Guerra Fría y el agotamiento de la política de enfrentamiento entre los dos grandes bloques Gadafi dejó de ser importante en la región. Salvo porque Italia, Francia y España son los principales compradores de su petróleo que, privatizado, se disputan varias compañías imperialistas (Total, Shell, Eni, entre otras), o por las enormes inversiones que tiene en la Fiat de Italia, en constructoras de España, en la industria de armamentos en Inglaterra o en la banca europea.
Desde entonces su política en la región se tornó cada día más reaccionaria respaldando a dictadores como Ben Alí y Mubarak y se reconvirtió en una pieza más de la política de Israel y Estados Unidos. Paralelamente, y sobre todo desde 2003, inició un proceso de concesiones económicas (apertura y ajuste estructural de la economía, eliminación de subsidios, facilidades a las inversiones extranjeras y al capital financiero), que impactaron en las condiciones en que hoy viven y reproducen su existencia los trabajadores y sectores populares libios.
Esto duró lo que duraron sus bases de apoyo internacionales: Por un lado el debilitamiento de la hegemonía estadounidense y del Estado italiano, la recesión económica internacional, el aumento del precio de los alimentos. Por el otro las insurgencias democráticas en sus fronteras occidental y oriental rompieron el frágil equilibrio de Gadafi.
Esta fue la base del estallido. Que partió del eslabón más débil, la Cirenaica, y de las tribus nómades y se propagó a los trabajadores y las clases medias urbanas empobrecidas. En esa rebelión se mezclan agentes de EEUU, monárquicos, sectas fundamentalistas, nacionalistas nasseristas, burgueses que quieren su parte del botín del Estado, obreros del petróleo y la industria química, estudiantes universitarios que no tienen trabajo ni perspectivas, mujeres educadas por la alfabetización que Gadafi promovió, oficiales y soldados hartos del despotismo y la corrupción. El proceso es muy confuso y es evidente que hay sectores manipulados por los EEUU.
Gadafi llama a la unidad nacional contra los enemigos de afuera mientras promete una matanza a los enemigos de adentro. Pero también la intervención militar que preparan Estados Unidos y los gobiernos europeos ante la posibilidad de una guerra civil provocará más muertos y hambre desatando un proceso que puede encender la adormecida mecha del nacionalismo antiimperialista árabe.
Frente a esta perspectiva quienes no vemos el curso de la historia solamente como un enfrentamiento entre sectores “nacionales” y “proimperialistas”, sino desde una posición de independencia de clase y defensa de los intereses de explotados y oprimidos ante todos sus opresores y explotadores, nacionales o extranjeros, llamamos a discutir lo que está sucediendo en Libia y en toda la región azotada y expoliada por regímenes despóticos y autoritarios.
Nos oponemos al saqueo del petróleo que se prepara. Alertamos contra las maniobras en curso para sustituir a un tirano por otro servidor de las grandes potencias. Convocamos a la autodefensa de los trabajadores, a la reorganización de la economía sobre nuevas bases y a la resistencia contra todos los actos del imperialismo a las puertas de las revoluciones tunecina y egipcia.
Quienes firmamos esta declaración defendemos la autodeterminación de los pueblos y estamos a su lado frente a todo tipo de intervención imperialista. Repudiamos la reciente declaración de las Naciones Unidas y llamamos a la más amplia solidaridad antiimperialista y antidictatorial con el pueblo libio y el conjunto de las masas árabes .
La Asamblea de los movimientos sociales reunida en el Foro Social Mundial en Dakar resolvió “…una jornada mundial de movilización en solidaridad con la revolución en el mundo árabe” para el próximo 20 de marzo (fecha elegida por que es el aniversario de la invasión a Irak en 2003). Unamos nuestros esfuerzos a esta jornada mundial
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Gadafi, neoliberalismo, el FMI y los gobiernos supuestamente defensores de los derechos humanos
VICENÇ NAVARRO
elplural.com
Gadafi no siempre fue lo que es (y ha sido) desde hace ya años: un dictador corrupto y enormemente represivo. En realidad, en 1969, el Coronel Gadafi, entonces tenía 27 años, lideró un golpe a imagen y semejanza de su ídolo, el Coronel Nasser en Egipto, destronando al monarca Idris (que estaba bajo tratamiento médico en Turquía). En sus primeros años hizo reformas sustanciales, entre las que se encontraba una reforma agraria y la nacionalización del petróleo (mayor recurso del país), dedicando gran parte de los recursos obtenidos de la explotación del petróleo a mejorar sustancialmente el bienestar social de las clases populares y, muy en especial, los servicios de asistencia sanitaria y educación. Estableció también formas de participación de los obreros en los lugares de trabajo en las empresas (más de doscientas) que fueron nacionalizadas. Sus primeros años se caracterizaron también por un intervencionismo del estado en la economía de aquel país, que incluía la nacionalización del crédito a través del Banco Central Estatal. Gadafi presentó aquella experiencia como la tercera vía entre capitalismo y el socialismo, asociado entonces a la Unión Soviética.
Hubo, sin embargo, notables diferencias también entre Gadafi y Nasser. Y una de ellas fue que a diferencia de Nasser, Gadafi no quería establecer un estado laico, sino islámico. Pero, en este intento se enfrentó con un movimiento islámico más radical que intentó incluso asesinarle más tarde en 1993. Esta corriente radical tenía lazos con Al Qaeda, también influyente en Marruecos y Argelia. De ahí que Gadafi fuera un enemigo acérrimo de Al Qaeda y que durante y después del ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas en Nueva York, Gadafi apoyara al gobierno Bush en su lucha contra el terrorismo islámico. Vijay Prashad, en su ensayo The Lybian Labyrinth, hace explícitas muchas referencias favorables que Gadafi hizo a la política del Presidente Bush en contra del terrorismo del radicalismo islámico. Fue entonces cuando el Presidente Aznar aplaudió a Gadafi y su apoyo a la guerra en contra del terrorismo islámico del Presidente Bush.
El cambio de su política económica
Su tercera vía se transformó, más tarde, en capitalismo popular, desarrollando políticas públicas que cambiaron significativamente muchas de las reformas que había realizado en los primeros años de su mandato. En muchos aspectos fue un giro de 180 grados. Una de tales medidas fue favorecer la privatización de las empresas productoras y distribuidoras de petróleo, facilitando y estimulando la inversión extranjera, la cual alcanzó su máxima expresión en la década de los noventa. El máximo arquitecto de estas medidas privatizadoras de la industria del petróleo fue Shokri Ghanem que fue primer ministro del gobierno Gadafi y dirigía la poderosa Compañía Nacional del Petróleo (Nacional Oil Corporation).
Las compañías que se beneficiaron de estas privatizaciones estaban incluidas en un amplio abanico, desde Occidental Petroleum, a China Nacional Petroleum. Ni que decir tiene que los gobiernos occidentales, y muy en especial los europeos, compitieron para conseguir favores de Gadafi. El gobierno de Blair incluso liberó a los responsables del atentado terrorista del avión Pa Nam, que había ocurrido en territorio británico y Berlusconi realizó campañas de promoción de Gadafi que alcanzaron niveles histriónicos que el presidente italiano justificó indicando que “la prevención de la inmigración ilegal y el petróleo” bien valían sus agasajos. Y para no ser menos el Presidente Aznar primero, seguido del Presidente Zapatero y del Monarca español, todos ellos visitaron a Gadafi con su lista de ruegos e inversiones.
Estas privatizaciones alcanzaron a la mayoría de las empresas públicas, que realizadas dentro de un sistema dictatorial, fueron acompañadas de una gran corrupción que enriqueció a los miembros de la familia Gadafi, y muy en especial a uno de sus hijos que aspiraba a ser su sucesor. Todos estos cambios privatizadores (que fueron alabados por el entonces Presidente Aznar) se hicieron bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, en su último informe, señalaba el estado de la economía de Libia como muy bueno. En realidad, como también había ocurrido en Túnez y Egipto, los indicadores de crecimiento económico libios eran altamente positivos.
Lo que esta visión optimista de la economía libia ignoraba y ocultaba es que tales medidas, apoyadas por el FMI, estaban dañando muy seriamente a las clases populares y a la clase trabajadora. Las medidas neoliberales que determinaron la subida de los precios de los alimentos y la eliminación de los subsidios públicos crearon revueltas que precedieron a la última movilización popular. Y como en Túnez y Egipto determinaron, por fin, que las clases populares salieran a la calle, intentando forzar la dimisión de Gadafi y el final de su dictadura. En esta movilización coinciden movimientos laicos junto con movimientos islamistas que son los que reciben mayor atención de los medios de información internacional. Una vez más el Fondo Monetario Internacional, al presionar a las élites dictatoriales a llevar a cabo políticas de claro corte neoliberal, estaban afectando negativamente las difíciles condiciones que la población libia tenía que padecer, forzándoles a salir a la calle para protestar y exigir al dictador y a su camarilla corrupta el final del régimen. Es interesante, por cierto, subrayar que una de las primeras medidas que tomó la Junta Militar en Egipto fue, además de prohibir las huelgas, abandonar gran parte de las políticas neoliberales que el FMI había exigido al gobierno Mubarak.
Una última observación. La mayoría de las armas y equipamientos de represión que Gadafi tiene a su disposición fue suministrada por EEUU, Gran Bretaña (especializada en equipamiento policial), Francia y España. Como bien ha indicado Tarecq Amer en su ensayo “Oil, Arms and the Imperial Enterprise in North Africa”, hablar de Gadafi es hablar de corrupción y armas para adquirir petróleo por parte de poderes autodefinidos como defensores de los derechos humanos, incluyendo España.
elplural.com
Gadafi no siempre fue lo que es (y ha sido) desde hace ya años: un dictador corrupto y enormemente represivo. En realidad, en 1969, el Coronel Gadafi, entonces tenía 27 años, lideró un golpe a imagen y semejanza de su ídolo, el Coronel Nasser en Egipto, destronando al monarca Idris (que estaba bajo tratamiento médico en Turquía). En sus primeros años hizo reformas sustanciales, entre las que se encontraba una reforma agraria y la nacionalización del petróleo (mayor recurso del país), dedicando gran parte de los recursos obtenidos de la explotación del petróleo a mejorar sustancialmente el bienestar social de las clases populares y, muy en especial, los servicios de asistencia sanitaria y educación. Estableció también formas de participación de los obreros en los lugares de trabajo en las empresas (más de doscientas) que fueron nacionalizadas. Sus primeros años se caracterizaron también por un intervencionismo del estado en la economía de aquel país, que incluía la nacionalización del crédito a través del Banco Central Estatal. Gadafi presentó aquella experiencia como la tercera vía entre capitalismo y el socialismo, asociado entonces a la Unión Soviética.
Hubo, sin embargo, notables diferencias también entre Gadafi y Nasser. Y una de ellas fue que a diferencia de Nasser, Gadafi no quería establecer un estado laico, sino islámico. Pero, en este intento se enfrentó con un movimiento islámico más radical que intentó incluso asesinarle más tarde en 1993. Esta corriente radical tenía lazos con Al Qaeda, también influyente en Marruecos y Argelia. De ahí que Gadafi fuera un enemigo acérrimo de Al Qaeda y que durante y después del ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas en Nueva York, Gadafi apoyara al gobierno Bush en su lucha contra el terrorismo islámico. Vijay Prashad, en su ensayo The Lybian Labyrinth, hace explícitas muchas referencias favorables que Gadafi hizo a la política del Presidente Bush en contra del terrorismo del radicalismo islámico. Fue entonces cuando el Presidente Aznar aplaudió a Gadafi y su apoyo a la guerra en contra del terrorismo islámico del Presidente Bush.
El cambio de su política económica
Su tercera vía se transformó, más tarde, en capitalismo popular, desarrollando políticas públicas que cambiaron significativamente muchas de las reformas que había realizado en los primeros años de su mandato. En muchos aspectos fue un giro de 180 grados. Una de tales medidas fue favorecer la privatización de las empresas productoras y distribuidoras de petróleo, facilitando y estimulando la inversión extranjera, la cual alcanzó su máxima expresión en la década de los noventa. El máximo arquitecto de estas medidas privatizadoras de la industria del petróleo fue Shokri Ghanem que fue primer ministro del gobierno Gadafi y dirigía la poderosa Compañía Nacional del Petróleo (Nacional Oil Corporation).
Las compañías que se beneficiaron de estas privatizaciones estaban incluidas en un amplio abanico, desde Occidental Petroleum, a China Nacional Petroleum. Ni que decir tiene que los gobiernos occidentales, y muy en especial los europeos, compitieron para conseguir favores de Gadafi. El gobierno de Blair incluso liberó a los responsables del atentado terrorista del avión Pa Nam, que había ocurrido en territorio británico y Berlusconi realizó campañas de promoción de Gadafi que alcanzaron niveles histriónicos que el presidente italiano justificó indicando que “la prevención de la inmigración ilegal y el petróleo” bien valían sus agasajos. Y para no ser menos el Presidente Aznar primero, seguido del Presidente Zapatero y del Monarca español, todos ellos visitaron a Gadafi con su lista de ruegos e inversiones.
Estas privatizaciones alcanzaron a la mayoría de las empresas públicas, que realizadas dentro de un sistema dictatorial, fueron acompañadas de una gran corrupción que enriqueció a los miembros de la familia Gadafi, y muy en especial a uno de sus hijos que aspiraba a ser su sucesor. Todos estos cambios privatizadores (que fueron alabados por el entonces Presidente Aznar) se hicieron bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, en su último informe, señalaba el estado de la economía de Libia como muy bueno. En realidad, como también había ocurrido en Túnez y Egipto, los indicadores de crecimiento económico libios eran altamente positivos.
Lo que esta visión optimista de la economía libia ignoraba y ocultaba es que tales medidas, apoyadas por el FMI, estaban dañando muy seriamente a las clases populares y a la clase trabajadora. Las medidas neoliberales que determinaron la subida de los precios de los alimentos y la eliminación de los subsidios públicos crearon revueltas que precedieron a la última movilización popular. Y como en Túnez y Egipto determinaron, por fin, que las clases populares salieran a la calle, intentando forzar la dimisión de Gadafi y el final de su dictadura. En esta movilización coinciden movimientos laicos junto con movimientos islamistas que son los que reciben mayor atención de los medios de información internacional. Una vez más el Fondo Monetario Internacional, al presionar a las élites dictatoriales a llevar a cabo políticas de claro corte neoliberal, estaban afectando negativamente las difíciles condiciones que la población libia tenía que padecer, forzándoles a salir a la calle para protestar y exigir al dictador y a su camarilla corrupta el final del régimen. Es interesante, por cierto, subrayar que una de las primeras medidas que tomó la Junta Militar en Egipto fue, además de prohibir las huelgas, abandonar gran parte de las políticas neoliberales que el FMI había exigido al gobierno Mubarak.
Una última observación. La mayoría de las armas y equipamientos de represión que Gadafi tiene a su disposición fue suministrada por EEUU, Gran Bretaña (especializada en equipamiento policial), Francia y España. Como bien ha indicado Tarecq Amer en su ensayo “Oil, Arms and the Imperial Enterprise in North Africa”, hablar de Gadafi es hablar de corrupción y armas para adquirir petróleo por parte de poderes autodefinidos como defensores de los derechos humanos, incluyendo España.
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Crisis del socialismo canario
RAFAEL GONZALEZ MORERA
Anda todo el patio alborotado, y casi todo el mundo diciendo disparates. Tengo cada vez más claro que haría falta un partido político que tuviese como cabezas de lista a Juan Fernando López Aguilar, Antonio González Viéitez y Antonio Morales Mendez, y les puedo dar mi palabra que con estas tres papeletas iría a votar el 22 de mayo después de desayunar y leer la prensa en la plazoleta de Farray. Como no puedo votar a la alcaldía de Agüimes, que es donde se presenta Antonio Morales, y López Aguilar y González Viéitez no van en ninguna lista, ni siquiera en un hipotético Partido Progresista (PP) al que le votaría si estuviesen todos juntos los anteriormente mencionados, pues ya ven que panorama tengo por delante ante tamañas ausencias.
En el Partido Socialista hay un follón de mucho cuidado. Jerónimo Saavedra ha venido a decir ahora que tengan todos los militantes socialistas la boca cerrada de cara a las elecciones de mayo próximo, y parece que no quiere acordarse de que tuvo la boca bastante abierta para criticar duramente a Juan Fernando López Aguilar, para ponerle en solfa a cada paso que daba el anterior secretario general de los socialistas canarios, para ponerle todas las piedritas en el camino, y en muchas ocasiones hasta teniques y zancadillas. Mal lo hizo Jerónimo disgustado porque en el anterior Congreso de los socialistas canarios lo relevaron de la presidencia y le dejaron sólo la alcaldía, y dos piedras.
De José Miguel Pérez poco hay que decir. El mismo ha reconocido en unas declaraciones que no ha tenido tiempo para ser conocido por los votantes canarios, y además se le fue la olla como dijo Pepe Alemán cuando declaró que estaba dispuesto a ser Vicepresidente del Gobierno de Canarias. Eso ni en política ni en fútbol, ni en nada, es de recibo, que antes de jugar el partido, en este caso las elecciones, se reconozca que a lo mal que se puede aspirar es al segundo puesto. No sería lógico ni ético que ahora mismo Mourinho declarase que el Real Madrid a lo máximo que puede aspirar es al segundo puesto de la Liga, porque el Barcelona y Guardiola son imbatibles. En realidad esa es la impresión, pero Mourinho no debe decirlo, y si lo dice debería ser fulminantemente cesado por Florentino Pérez.
No me ha gustado nada que Santiago Pérez se esté pensando ir de cabeza de lista por Socialistas X Tenerife, cuando esta asociación se ha coaligado con con Nueva Canarias, que a su vez se ajuntó con el PIL de Fabían Martín y dos piedras conejeras del vino de malvasía. Un totum revolotum, y aquí lo importante es tener un diputado más, y la ética y la estética que se vayan para el carajo, con perdón. A este paso vamos a ser comprensivos con políticos de la estirpe de Mubarak, Ben Alí y Gadafi, incluso con la monarquía feudal de Arabia Saudí, que el petróleo es el petróleo, y me dicen algunos amigos de mi generación que se han vuelto muy conservadores que al paso que voy me convertiré en un anciano radical, insoportable y nada apto para práctica el arte de lo posible, es decir, la política de trapisondas y mamandurrias.
No quiero cansarles con el lio que ahora mismo hay en el seno del socialismo canario a cuenta de las listas para el 22 de mayo, porque la cosa tiene su miga, incluso sus cuchillos largos. Es una pena pero entre los errores de José Miguel Pérez, José Manuel Corrales, Nacho Viciana y Santiago Pérez, le están poniendo las cosas fáciles a CC y PP.
Anda todo el patio alborotado, y casi todo el mundo diciendo disparates. Tengo cada vez más claro que haría falta un partido político que tuviese como cabezas de lista a Juan Fernando López Aguilar, Antonio González Viéitez y Antonio Morales Mendez, y les puedo dar mi palabra que con estas tres papeletas iría a votar el 22 de mayo después de desayunar y leer la prensa en la plazoleta de Farray. Como no puedo votar a la alcaldía de Agüimes, que es donde se presenta Antonio Morales, y López Aguilar y González Viéitez no van en ninguna lista, ni siquiera en un hipotético Partido Progresista (PP) al que le votaría si estuviesen todos juntos los anteriormente mencionados, pues ya ven que panorama tengo por delante ante tamañas ausencias.
En el Partido Socialista hay un follón de mucho cuidado. Jerónimo Saavedra ha venido a decir ahora que tengan todos los militantes socialistas la boca cerrada de cara a las elecciones de mayo próximo, y parece que no quiere acordarse de que tuvo la boca bastante abierta para criticar duramente a Juan Fernando López Aguilar, para ponerle en solfa a cada paso que daba el anterior secretario general de los socialistas canarios, para ponerle todas las piedritas en el camino, y en muchas ocasiones hasta teniques y zancadillas. Mal lo hizo Jerónimo disgustado porque en el anterior Congreso de los socialistas canarios lo relevaron de la presidencia y le dejaron sólo la alcaldía, y dos piedras.
De José Miguel Pérez poco hay que decir. El mismo ha reconocido en unas declaraciones que no ha tenido tiempo para ser conocido por los votantes canarios, y además se le fue la olla como dijo Pepe Alemán cuando declaró que estaba dispuesto a ser Vicepresidente del Gobierno de Canarias. Eso ni en política ni en fútbol, ni en nada, es de recibo, que antes de jugar el partido, en este caso las elecciones, se reconozca que a lo mal que se puede aspirar es al segundo puesto. No sería lógico ni ético que ahora mismo Mourinho declarase que el Real Madrid a lo máximo que puede aspirar es al segundo puesto de la Liga, porque el Barcelona y Guardiola son imbatibles. En realidad esa es la impresión, pero Mourinho no debe decirlo, y si lo dice debería ser fulminantemente cesado por Florentino Pérez.
No me ha gustado nada que Santiago Pérez se esté pensando ir de cabeza de lista por Socialistas X Tenerife, cuando esta asociación se ha coaligado con con Nueva Canarias, que a su vez se ajuntó con el PIL de Fabían Martín y dos piedras conejeras del vino de malvasía. Un totum revolotum, y aquí lo importante es tener un diputado más, y la ética y la estética que se vayan para el carajo, con perdón. A este paso vamos a ser comprensivos con políticos de la estirpe de Mubarak, Ben Alí y Gadafi, incluso con la monarquía feudal de Arabia Saudí, que el petróleo es el petróleo, y me dicen algunos amigos de mi generación que se han vuelto muy conservadores que al paso que voy me convertiré en un anciano radical, insoportable y nada apto para práctica el arte de lo posible, es decir, la política de trapisondas y mamandurrias.
No quiero cansarles con el lio que ahora mismo hay en el seno del socialismo canario a cuenta de las listas para el 22 de mayo, porque la cosa tiene su miga, incluso sus cuchillos largos. Es una pena pero entre los errores de José Miguel Pérez, José Manuel Corrales, Nacho Viciana y Santiago Pérez, le están poniendo las cosas fáciles a CC y PP.
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